Insulina cortisol y diabetes

El propósito de este post es dar otra perspectiva a la relación existente de la insulina y sobre todo el cortisol con la diabetes tipo 2.

Insulina-azúcar

Últimamente se ha culpabilizado a la relación insulina-azúcar de ser la causante del síndrome metabólico. De hecho, existe una corriente dietética denominada low carb que presume de tener niveles de insulina bajos porque no comen carbohidratos (todo esto sin mostrar analíticas, glucemia capilar o la monitorización de la glucemia continua CGM). Pues bien, la insulina también se eleva por la presencia de aminoácidos como leucina y arginina, causando una hipoglucemia reactiva seguida de una contra respuesta de hormonas como el glucagón, cortisol y adrenalina, para aumentar la glucosa en sangre. Por ello, y conociendo esto, es buena idea acompañar la proteína de carbohidratos.

Y es que es importante entender estas respuestas al estrés: la bajada de glucosa sanguínea al organismo junto con la estimulación de  glucagón, cortisol y adrenalina, liberan ácidos grasos causando resistencia a la insulina. Pero claro, este concepto no está en el vocabulario de muchos realfooders, nutri-influencers y luchadores de pubmed, así que es muy importante tener en cuenta que: los carbohidratos no causan resistencia a la insulina, pero las respuestas hormonales al estrés sí.

Azúcar terapéutico

Sin embargo, estamos ignorando los beneficios a nivel celular que se dan en la oxidación de la glucosa, nuestra moneda básica energética (aunque no la única, porque también existe la beta-oxidación de ácidos grasos). Y es que la oxidación de glucosa es metabólicamente más eficiente porque produce más CO2, cuyas funciones protectoras son aumentar la actividad del ciclo de Krebs e inhibir el daño a las proteínas. Es decir, en presencia de CO2 es más difícil que ocurra la glicación proteica; situación que se observa en entornos diabéticos con la hemoglobina glicosilada superior a 6%, esto es, si el número de  hemoglobinas muertas en una muestra de 100 es de seis o superior, significa que los tejidos proteicos del organismo están siendo destruidos.

Diabetes e insulina

La diabetes se entiende como el exceso de glucosa unido a un crónico exceso de insulina que acaba creando resistencia a esta última. Pero lo cierto es que la diabetes es un simple proceso de adaptación mal entendido. La verdadera causa es la resistencia a la insulina y no el resultado final. Ésta ocurre por un exceso de movilización de ácidos grasos precedido por el desorden hormonal de cortisol, glucagón y adrenalina.

En general, someterse a situaciones estresantes de manera crónica implican un exceso de cortisol, el cual aumenta la resistencia a la insulina además de provocar otros efectos crónicos como la inmunosupresión, la osteoporosis… Esta situación de continua beta oxidación de ácidos grasos se ve incrementada directamente según la composición de los ácidos grasos almacenados en los adipocitos. Es decir, si la dieta es rica en PUFAS, la grasa almacenada será altamente insaturada aumentado los efectos dañinos. Sin embargo, si la grasa almacenada por el exceso de glucosa es saturada, no causará tantos efectos lipotóxicos

Además, las PUFAS no solo aumentan la resistencia a la insulina sino que  causan la glicación de proteínas, dañan vasos sanguíneos, mitocondrias y suprimen la función tiroidea. Concretamente, las PUFAS se unen a las proteínas relacionadas con la función tiroidea creando así un efecto anti tiroideo que reduce la tasa metabólica. Por ello, es vital evitar las PUFAS, las cuales se encuentran principalmente en las grasas vegetales, el ácido linoleico, el linolénico araquidónico y en los aceites de pescados (omega3), los cuales tienen efectos estresores que desvían el metabolismo oxidativo de la glucosa dificultando el metabolismo respiratorio mitocondrial.

Concluyendo

En muy resumidas cuentas así queda la relación de insulina, cortisol y diabetes; el estrés crónico provoca la liberación de cortisol. El cortisol aumenta la neoglucogénesis o glucogenolisis que incrementa la presencia de ácidos grasos y glucosa en sangre (esto dependerá de la presencia de glucógeno en el organismo), situación que equivale a un exceso de sustratos energéticos en el organismo y que, continúa, con hiperinsulinemia. La hiperinsulinemia altera la conversión de T4 a T3 lo que modifica el metabolismo, apaga el correcto funcionamiento mitocondrial, inhibe la ruta aMPK… y acaba por desarrollar resistencia a la insulina y, con el tiempo, diabetes tipo 2. 

La cuestión principal aquí es dar con las  situaciones estresantes. Por ejemplo, existen alimentos que alteran la tiroides como las PUFAS, las grasas hidrogenadas o TRANS, crucíferas bociógenas, el gluten, pero también lo alteran los disruptores endocrinos como el BPA en los plásticos, el insomnio, mantener una dieta hipocalórica, demasiada exposición al frío, las deshidrataciones, los sobre-entrenamientos… Estas situaciones tienen en común variaciones o agresiones en el nivel de glucosa sanguíneo; todo estrés, por exceso o defecto, supondrá al organismo una contra-respuesta en su nivel de glucosa en sangre, con su retorno al equilibrio.

Cómo lo solucionamos

Todo esto se puede solventar adecuando nuestro entorno mediante:

  1. Azúcar al rescate

    La presencia de buenos carbohidratos simples como fruta, miel o azúcar.

  2. Equilibrio de aminoácidos

    Mejorando la ingesta proteica, en la cantidad correcta y el tipo correcto, es decir, balaceando los aminoácidos hacia la glicina y disminuyendo la metionina principalmente.

  3. Musculo como órgano endocrino

    Aumentando la masa muscular (sin exceso de peso en forma de músculo o grasa), lo que aumenta el número de receptores insulínicos, provoca una mayor activación de GLUT4 (mayor sensibilidad a la insulina), mayor secreción de mioquinas y factores antiflamatorios, y un mayor número de  mitocondrias. Y es que el músculo crea un entorno metabólico y hormonal óptimo para una buena salud.

  4. Grasas correctas

    Evitando las PUFAS y aumentando la ingesta de grasas saturadas y colesterol, lo que apoya a la producción de hormonas esteroideas (grasas) como testosterona, progesterona… La importancia de incluir en la dieta carbohidratos simples de calidad es vital porque ayuda a reducir la respuesta hormonal hipotalámica-pituitaria-adrenal de cortisol y adrenalina, gracias al aumento de la glucosa en sangre.

  5. Sal sin miedo

    A nivel de electrolitos, es importante la ingesta de sal sin refinar. El sodio 90% extracelular y el potasio 98% intracelular es el equilibrio al que tiende el cuerpo. Al respecto y a modo de ejemplo, se sabe que el origen de la hipertensión arterial es un déficit de potasio, que provoca la entrada de sodio en la célula hinchándola; por ello, es de vital importancia regular el potasio, el sodio y sobre todo el magnesio. Y es que el magnesio regula activando la bomba sodio/potasio, mejora la función renal y relaja el sistema nervioso.

  6. Apoyo vitamínico de la cadena respiratoria mitocondrial

    La presencia de vitaminas del complejo B apoya la respiración mitocondrial. Y, por otro lado, la suplementación de vitamina C es primordial en el día a día. Esto es así porque el ser humano es un animal que ha perdido la enzima gulonolactona capaz de sintetizar ácido ascórbico en presencia de estrés, de ahí su importancia.

  7. Minerales óptimos

    Incorporando minerales como el selenio y el zinc, que apoyan la producción de testosterona.

  8. Luz correcta

    Una correcta exposición a luz solar y luz infrarroja, que promueven estados de mayor energía y regulación de hormonas circadianas.

  9. 0 Tóxicos

    Evitando tóxicos como alcohol, drogas, fármacos. Por ejemplo, el alcohol suprime la testosterona. Es fácil observar un aumento en la libido los días de resaca debido a la respuesta hormonal de testosterona por la supresión previa, pero se necesitan de hasta cuatro semanas para recuperar su nivel normal.

  10. 0 Estrés

    Otro elemento antiestrés a incorporar es la meditación, que mediante respiraciones pausadas aumenta el efecto Bohr (el aumento en la presión de CO2 aumenta la entrada de O2 en las células).

Nuestro entorno configura nuestra genética

Y estos son solo algunos ejemplos. Lo que quiero decir es que nuestros hábitos diarios y nuestro entorno son nuestra epigenética; esto conlleva la capacidad de producir mutaciones en el ADN que modula la expresión de los genes. Se han hecho muchas comparaciones entre gemelos univitelinos separados al nacer que han crecido en ambientes diferentes y sufren enfermedades diferentes que lo corroboran. Así que nuestra responsabilidad es investigar y crearnos un entorno adecuado para tener así mayor vitalidad, energía, ánimo, felicidad, salud y longevidad

FUENTE

Ray Peat, “Glycemia, starch, and sugar in context”

2 comentarios en «Insulina cortisol y diabetes»

  1. Buenas tardes y felicidades por el blog.

    Los alimentos de cargas glucémicas altas producen una liberación de insulina para poder manejar los niveles de glucosa. Está a falta de ejercicio físico se acumula en forma de triglicéridos en los adipocitos. La insulina que tiene una vida medio más larga acaba produciendo una hipoglucemia reactiva que comporta una reclutación de cortisol, glucagón y catecolaminas. Por ende una necesidad de volver a ingerir alimentos rápidamente. Este tsunami de glucosa/insulina también puede ser una arma de doble filo para nuestro entorno hormonal.
    Por otro lado el tema PUFAS tiene que existir un cierto equilibrio entre las diferentes grasas en las membranas celulares.
    Y también en función de la zona del planeta donde vivimos.
    Muchas gracias y un abrazo

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