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El poder y beneficios del frío

EL PODER DEL FRÍO Wim Hoff, 2015

Siempre he escuchado comentarios sobre los beneficios del frío, ya que corre mucha sabiduría popular al respecto. Pero una vez tuve en mis manos el libro de Wim Hoff titulado “El poder del frío”, tocaba contrastar la evidencia científica.

En pocas palabras, podríamos resumir el secreto de la técnica de Hoff en que a través de la práctica continuada de una técnica de meditación, producimos un cambio mediante respiración, que alteran el ph sanguíneo, aumentándolo hasta 7,7 consiguiendo una inhibición de los receptores del dolor. Favoreciendo así nuestra capacidad de exposición al frío, y los beneficios que ello nos reporta.

En cuanto a las anotaciones que extraje de este libro, son las siguientes:

Por un lado, con la exposición al frío aumenta la conversión de grasa blanca (la generada a partir de nuestro metabolismo según nuestro entorno hormonal, deportivo y dietético), en grasa parda (la encargada de generar calor, y la cual tiene cierto peso a nivel hormonal y metabolico, involucrada en la sensibilidad a la insulina).

La exposición al frío también aumenta la producción del sistema inmune, mediante el aumento de leucocitos. En este punto, es importante recalcar que debe ser una exposición controlable, ya que una sobrexposición provoca demasiado estrés, con la correspondiente caída del sistema inmune (el cortisol en exceso es inmunodepresor).

Los poderosos beneficios contrastados del frío:

  • Un aumento de la circulación sanguínea y del sistema linfático (al realizar contrastes frío-calor).
  • Un aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Una mejora del cabello.
  • Una mayor respuesta hormonal.
  • Un aumento de la tasa metabólica.
  • Un mayor estado de ánimo y autoestima.
  • Y una mejora en la tensión arterial derivada de la vasoconstricción provocada por la exposición al frío.

Es más, aporta evidencia de manera detallada sobre los beneficios del frío en: el cáncer, inflamación, reumatismo, enfermedad de Crohn, depresión, asma, artritis,  diabetes tipo II, obesidad, fatiga, venas varicosas, manos y pies fríos.

El poder de la meditación ante la exposición al frío:

El método de meditación que desarrolla Wim Hoff se basa en Vajrayana (una rama del budismo, también conocida como trantrismo, que se basa en la experiencia). Este método consiste en inspirar y espirar 30 veces sin espirar del todo. Seguidamente, se realiza una apnea. Se debe repetir el proceso hasta sentir un hormigueo, un mareo o debilidad. Y el objetivo es aumentar el tiempo de apnea progresivamente.

Pues bien, este proceso se realiza antes de la exposición al frío y durante la misma. Se debe respirar tranquila, concentrada y profundamente, para facilitar esta exposición. Concretamente, este proceso de meditación Tumo regula el eje NF-KB mediante la producción de IL-6 influyendo en la transcripción del ADN.

Otros beneficios de la meditación son la reducción del estrés y el aumento de la enzima telomerasa.

Mi opinión

Tras leer este libro y los beneficios del frío, he decidido experimentar prolongando el tiempo durante el que me expongo en mis duchas al agua fría. Esto era una práctica que he llevado a lo largo de mi vida, siguiendo un consejo de mi abuelo. A él le operaron del corazón por un infarto, y siempre me decía que se duchaba con agua fría porque era bueno para su corazón. Ahora que conozco sus poderosos beneficios, lo hago durante más tiempo y de manera más asidua.

Y es que, pocas cosas tienen un impacto tan directo en la salud. Quiero decir, tomar vitamina C, exposición a luz infrarroja, respetar las horas de sueño, comer verdura… son cosas -casi inocuas- que notas a largo plazo. Pero de verdad que tras las duchas sales nuevo, sobre todo, si durante las mismas realizas estiramientos y aplicas contrastes de frío-calor (terminando siempre con agua fría). Y lo mejor es que es un biohacking muy sencillo y fácil, con una larga lista de beneficios.

He de decir que no he practicado el método que Hoff propone como tal, ya que la meditación no la llevo a cabo. No he realizado tampoco baños de agua con hielo, pero no lo descarto en un futuro. Sin embargo, sí me concentro en la respiración durante el mi exposición al frío. Hay que echarle ganas al principio, pero tras unos minutos o cambios extremos de temperatura ya te has adaptado. Por ejemplo, una sensación que experimento ante cambios bruscos de temperatura, es el sentir como pequeñas agujas me pinchan en el pecho, brazos…  Mi teoría es que es debido al cambio de la temperatura de la sangre, pero es agradable.

Y sí, tras la exposición a duchas frías, manejo mucho mejor el frío. A día de hoy apenas uso abrigo, y durante el invierno duermo sin ropa, con sábanas y con la ventana abierta de mi habitación.

En mi opinión, todas las actividades involucradas en reducir la respuesta de hormonas del estrés (cortisol, adrenalina…), llevan al cuerpo a un estado de reparación. Por lo que no es de extrañar que la exposición controlada al frío (pequeños estresores que alteran nuestra hormesis, pero de la que el cuerpo es capaz de adaptarse y crecer) nos fortalece.

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