Lo que no nos mata

Lo que no nos mata

Resumen del libro “Lo que no nos mata” de Scott Carney; este periodista investigador trata a fondo el tema de Wim Hof y su control del sistema inmune mediante el frío. Es interesante como se muestra al principio escéptico frente a los  farsantes y gurús del sector salud. Y conforme se entrevista con personas del método Wim Hof, médicos, investigadores científicos y el propio Wim Hof cambia su forma de ver las cosas y su estilo de vida.

Índice

●“El confort sin esfuerzo nos ha hecho gordos perezosos y cada vez más enfermos.”
●La gran adaptación del cuerpo humano
●Grasa parda vs grasa blanca
●Interacción con el entorno
●Cuñas hacia el autocontrol
●La cuña durante la exposición al frío
●Una vez adaptado
●Aumento del metabolismo
●Cerebro y sistema inmune
●Sistema linfático del cerebro y el Alzheimer
●Reflexiones finales
●Experiencia personal

Es cierto que el frío es muy estresante y puede interferir negativamente en el metabolismo, aumentando aún más el estrés, pero, creando un buen metabolismo a partir de una buena oxidación de carbohidratos como el azúcar y factores protectores como el sueño, luz infrarroja, meditación, glicina, aspirina, ejercicio de fuerza, etc. La exposición al frío puede sumar y no restar. Empecemos con el resumen del libro.

“El confort sin esfuerzo nos ha hecho gordos perezosos y cada vez más enfermos.”

En la actualidad hemos superado la mortalidad causada por infecciones, pero, nos estamos muriendo por enfermedades relacionadas con el exceso y comodidad; enfermedades como la obesidad, diabetes, HTA, gota, autoinmunes…Las enfermedades crónicas de nuestra sociedad.

La biología humana necesita de estímulos, es decir, todos nuestros sistemas fisiológicos necesitan ser correctamente utilizados mediante la correcta exposición al ambiente, al ejercicio físico y a la luz solar. Y no permanecer en un estado sin oscilaciones.

Se ha repetido hasta la saciedad que para tener salud es necesario dieta y ejercicio, palabras muy banales ya que implican mucho conocimiento (desde el Bosón ya sabéis; una dieta pro-metabólica libre de PUFAS, alto NEAT, ejercicio de fuerza y sesiones HIIT de vez en cuando). Pero el eslogan está incompleto, debería incluirse pilares como el sueño correcto, la meditación y la exposición a luz solar e infrarroja.

Los pilares de la salud los resumiría en:

“Dieta, NEAT, ejercicio de fuerza, meditación, sueño y luz”

La gran adaptación del cuerpo humano

La fisiología humana ha estado expuesta durante muchos años a factores ambientales como oscilaciones de la temperatura, altitud, ayuno, exposición solar, cambios en la dieta, ejercicio físico… creandose así una gran capacidad de adaptación; en altitud aumentan los glóbulos rojos para compensar la saturación de oxígeno, en ambientes de calor intenso la pérdida de minerales por sudoración y orina disminuye. Sin embargo, nada como el frío tiene  la capacidad de producir cambios en la fisiología.

Wim Hof afirma que puede controlar sus arterias restringiendo conscientemente el flujo sanguíneo y enviarlo a la zona del cuerpo que desee.

Grasa parda vs grasa blanca

Los Neanderthales tenían mucha grasa parda debido a vivir en entornos fríos. La grasa parda es la encargada de quemar la aislante grasa blanca para producir calor. Es interesante como  los recién nacidos sólo presentan grasa parda, carentes de músculos que les permitan temblar para generar calor, su grasa parda es quien lleva el protagonismo del mantenimiento térmico.

Conforme el ser humano crece sin la exposición al frío la grasa parda disminuye, quedando una poca alrededor de la columna vertebral y en los hombros. Pero, la gran adaptabilidad de la fisiología humana permite que con la exposición regular al frío, aparezcan nuevos depósitos de grasa parda.

Interacción con el entorno

Permanecer en un entorno sin cambios limita la capacidad de adaptación de nuestra fisiología, la continua comodidad nos debilita, esto es, exceso de calorías, falta de movimiento y ejercicio de fuerza, falta de exposición a temperaturas extremas… Los estímulos moderados del ambiente en nuestra fisiología desencadenan diferentes rutas de adaptación que nos vuelven más resistentes, sobre todo cuando estas empiezan desde una base sólida y saludable, no sobre un estado de estrés y enfermedad. La idea que quiero comunicar aquí es que se debe empezar por eliminar el estrés mediante actos de bajo impacto como un NEAT alto, dieta adecuada libre de PUFAS, sueño correcto, suficientes calorías etc. Y una vez creada una base saludable empezar con pequeños estresores.

Cuñas hacia el autocontrol

Se ha comprobado en resonancias magnéticas que los estornudos activan patrones parecidos a los orgasmos, el estornudo es un reflejo defensivo que emana desde el tronco encefálico. Podemos concentrarnos en sentir el aura anterior a un estornudo e intentar retrasarlo para aumentar nuestro control; este control en el retraso del estornudo es una especie de cuña hacia el control del sistema nervioso autónomo (simpático y parasimpático). También existen otras cuñas cómo: resistir escalofríos, aguantar la respiración, retrasar un orgasmo, aguantar las cosquillas y retener las ganas de orinar. Estas cuñas son la puerta hacia el autocontrol fisiológico.

Las cuñas del método Wim Hof son: aguantar la respiración hasta que no puedas más y luego aguantar un poco más, otra es realizar 40 hiperventilaciones (respiraciones rápidas) y a continuación manteniendo la respiración realizar flexiones al fallo, sorprendemente el perfomance físico aumenta. La explicación radica en los beneficios del efecto Bohr mediante el benevolente CO2. (Este tipo de práctica puede conllevar riesgos como: mareos, cosquilleos en extremidades, desmayos, y en personas con antecedentes cardíacos avanzados ictus e infartos, así que mucho cuidado).

La cuña durante la exposición al frío

Una vez afianzada la sensación de control mediante el uso de las cuñas anteriormente mencionadas, durante la exposición extrema al frío ya sea en la nieve, baños de hielo, duchas frías… toca hacer los deberes; durante la experimentación del dolor por el frío lo normal es aumentar la respiración y empezar a temblar, lo que hay que hacer es lo contrario, aguantar el dolor de frío por medio de concentrarse en respirar calmadamente y pensar en la cuña establecida para dominar la sensación de frío; vas a sentir ardor y unas ganas imperiosas de parar y entrar en calor, a menos que estés en un ambiente donde se puedan congelar tus extremidades no estarás en peligro real aunque sientas lo contrario. Tras acabar con este tipo de meditación durante la exposición al frío y entrar en calor notarás dolor debido a la vasodilatación arterial que permite la entrada de sangre caliente, para algunas personas este proceso es más doloroso que la exposición al frío.

Una vez adaptado

El tiempo aproximado para que aparezcan nuevos depósitos de grasa parda es a partir de 1 semana de entrenamiento, tras meses de entrenamiento se puede conseguir activar la grasa parda, para ello, es útil pensar y tensar secuencialmente cada músculo del cuerpo, mientras te concentras en la pequeña rugosidad de la parte posterior del cráneo; el occipital, una vez tensado todos los músculos lleva la energía o sensación creada a esa zona y concentrarte en crear o sentir esos pequeños relámpagos que te recorren la espalda cuando tienes escalofríos. (Está descripción pretende dar una forma de guía para controlar la activación de la grasa parda pero depende mucho de cada persona, debes experimentar por ti mismo y encontrar tu método)

Aumento del metabolismo

Para aumentar la tasa metabólica en el libro se ofrecen como herramientas la combinación de ejercicio ( no especifica, así que barremos para casa, fuerza y HIIT) junto con la exposición al frío. En mi opinión estresores muy grandes que habría que sustentar con una dieta adecuada en carbohidratos, calorías, sueño correcto, etc.

Lo interesante viene ahora, en un estudio con personas diabéticas tipo 2 se les invitaba a permanecer en pantalones cortos en una habitación a 14º, monitorizando sus niveles de insulina, azúcar y midieron sus depósitos/actividad de grasa parda. Tras el estudio mostraron mejoras en la oxidación de azúcar y aumentos en la actividad de la grasa parda. En otras palabras, el frío impulsó su metabolismo.

Cerebro y sistema inmune

El neuroinmunólogo Jonathan Kipnis descubrió cómo se comunica el sistema linfático con el cerebro, lo que se conoce ahora como un “séptimo sentido” capaz de influir en nuestra personalidad. El descubrimiento de Kipnis fue al buscar en las vértebras de la columna de ratones y humanos, algún conducto por donde los linfocitos T pudieran entrar al sistema nervioso. Allí encontró pequeños sacos conectados directamente con la médula espinal que servían para drenar la linfa. Abriendo la puerta a nuevas investigaciones.

Este descubrimiento lleva implícito que se puede influir de manera voluntaria en nuestro sistema inmune, en la literatura científica se ha comprobado cómo el estrés psicológico es un gran agravante en enfermedades mentales como la esquizofrenia,depresión, alteraciones inmunes ( psoriasis, lupus, artritis reumatoide, etc.). Una persona con un buen equilibrio mental y medioambiental suele tener los beneficios del sistema inmunológico.

Sistema linfático del cerebro y el Alzheimer

Siguiendo con el descubrimiento y la investigación de Kipnis. Al obstruir los vasos linfáticos en los ratones observaron que aumentaba la acumulación de las placas amiloides nocivas asociadas al Alzheimer; esto es un factor más no una única causa de la enfermedad. Este experimento sugiere que mantener la vasculatura linfática activa puede servir como prevención, al favorecer el drenaje en los vasos del cerebro. (Sorpresa, las duchas de contraste frío-calor son una buena herramienta que puede fomentar este drenaje).

Reflexiones finales

Todas las personas compartimos la “misma” fisiología, algunos presentarán alguna variabilidad según su ambiente, pero, en términos generales todos tenemos la misma capacidad de adaptación cuando abandonamos nuestra zona de confort y nos exponemos al estrés medioambiental. En este caso, el frío es quien ayuda a sintonizar nuestros sistemas cardiovascular e inmune. En conclusión, la respiración junto con la exposición al frío son la puerta de entrada hacia el autocontrol del sistema inmune.

Y hasta aquí lo que me ha resultado más interesante del libro, os recomiendo su lectura. Sin embargo, cabe destacar por última vez que el frío y es un gran estresor, antes de empezar a experimentar debe procurarse una buena salud metabólica, a expensas de evitar combatir el estrés con más estrés.

Experiencia personal

Me he sumergido en lagos en el pirineo, además, muy de vez en cuando me sumerjo en una bañera con hielo, concentrado en mi respiración y aguantando el dolor, mis sensaciones son al salir un calor-ardor en toda la columna vertebral como si me hubiera rozado con una Ortiga, (sospecho que es donde se encuentran los depósitos de grasa parda de mi cuerpo) y al rato una bajada de energía, un bajón físico, que suelo suplir con un buen postre como helado, chocolate, miel…

Por otro lado, las duchas de contraste frío-calor las realizo todos los días; activan y no me dan ese bajón físico, son más generosas en ese aspecto y pienso que ofrecen los mismos beneficios sin tanto estrés.

Fuentes:

Vasos linfáticos del cerebro y el sistema inmune
El sistema inmune, el 7 sentido del cerebro

2 comentarios en “Lo que no nos mata”

    • Hola Carlos.
      Pues empiezo con el máximo de agua caliente que permite mi ducha, y tras varios minutos cambio al máximo de agua fría, ( hay que echarle huevos de primeras) permanezco unos minutos con agua fría y cambio a caliente, así 1:1 minutos aprox, a lo tonto me pego 10-15 minutos en la ducha, se agradece bastante el contraste.

      De nada! me alegro de que te haya gustado la lectura. Un saludo!

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